Cuatro amigos adventistas compartieron esperanza durante carrera con +10,000 personas en Managua
EVANGELISMO
Historias que dan sentido a cada paso
Para Ingrid Alvarado, participar en la carrera representó una oportunidad para contribuir a una causa que busca mejorar las condiciones de las mujeres que enfrentan el cáncer. Durante las semanas previas, se preparó en la ciudad de Matagalpa mediante el ejercicio, el cuidado de su alimentación y la adopción de hábitos saludables.
«Yo tenía un propósito: Honrar a Dios con mi talento de correr, agradecer que me tiene saludable y así bendecir a las personas que tienen esta enfermedad. Hoy son otras mujeres; otro día podría ser un familiar mío o podría ser yo misma», expresó Alvarado.


Managua, Nicaragua | Una carrera con propósito
Más de 10,000 personas participaron el domingo 25 de octubre en la carrera «Yo corro por ellas», organizada por el Ministerio de Salud (MINSA) y la Fundación Movimiento Contra el Cáncer, conocida comúnmente como Movicáncer. La actividad se realizó en el marco de Octubre Rosa para promover la concientización sobre el cáncer de mama y apoyar a las mujeres que enfrentan esta enfermedad.
Entre los participantes estuvieron Kimberly Solís, Fátima Méndez, Ingrid Alvarado y Héctor Alvarado, cuatro amigos que decidieron inscribirse en el recorrido de 5 Kilometros, que comenzó a las 5:30 a.m en Managua. Aunque inicialmente su intención era participar en la carrera, durante los días previos surgió una pregunta que transformó su propósito: ¿Cómo podían aprovechar esta oportunidad para compartir su fe en Jesús entre miles de personas?
A partir de esta inquietud, prepararon una iniciativa para hacer visible su mensaje. En la espalda de sus camisetas colocaron la frase «Pídeme un sticker si crees que en Jesús hay esperanza». Los stickers en cuestion tenía el siguiente mensaje: «Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová» Jeremías 30:17, que presenta una promesa de restauración. También se distribuyeron materiales impresos sobre los ocho remedios naturales.
Mientras corrían y caminaban, los cuatro amigos encontraron oportunidades para conversar con otros participantes, escuchar sus experiencias y ofrecer oración. De esta manera, una actividad deportiva se convirtió también en un espacio de acercamiento y servicio a la comunidad.
Por su parte, Fátima Méndez explicó que su motivación para participar estuvo relacionada con la historia de su vecina, Natalia Guerrero, quien enfrentó el cáncer de mama y logró salir adelante. Su testimonio refleja cómo las experiencias de personas cercanas pueden impulsar a otros a involucrarse en iniciativas de solidaridad y apoyo.
Héctor Alvarado, quien participó por primera vez en una carrera de este tipo, también destacó el valor de sumarse a la causa y adoptar hábitos más saludables. «No fue fácil para mí, no soy un atleta, pero hemos estado adoptando un estilo de vida más saludable», comentó. Asimismo, animó a otras personas a incorporar la actividad física en su rutina diaria y a confiar en Dios durante los desafíos de la vida.
Durante el recorrido, los cuatro amigos escucharon testimonios de personas que corrían en memoria de sus madres y abuelas, para acompañar a familiares que enfrentan el cáncer o para celebrar la recuperación de quienes han atravesado la enfermedad. En medio de estas conversaciones, también surgieron oportunidades para compartir palabras de aliento, escuchar preocupaciones y orar con quienes lo solicitaron.
Para Kimberly Solís, participar en la carrera también tuvo una motivación personal relacionada con la prevención y el cuidado de la salud. Su historia familiar y su propia experiencia con el cáncer la llevaron a sumarse a esta iniciativa de concientización.
«Yo corrí porque es necesario concientizar sobre el cuidado de nuestro cuerpo. Me involucré en esta actividad porque en mi familia existe un alto riesgo de cáncer. Mi abuela materna es sobreviviente de cáncer de mama dos veces, mi mamá es sobreviviente de cáncer y yo también soy sobreviviente desde hace dos años», compartió Solís.
Además, Solís se distinguió entre los participantes al portar la pañoleta del Club de Guías Mayores, un ministerio de la Iglesia Adventista que promueve el liderazgo, el crecimiento espiritual y el servicio. Para ella, pertenecer al club es un estilo de vida que también implica compartir a Jesús mediante sus acciones y llevar esperanza a quienes lo necesitan.


Los cuatro amigos compartieron un mensaje centrado en Jesús, recordando que, aun en medio del dolor y la incertidumbre, siempre hay esperanza, fortaleza y acompañamiento espiritual.
Una misión que sale al encuentro de las personas
La experiencia también se extendió a las redes sociales personales de los participantes. Estos cuatro amigos identificaron una ocasión en la que podían acercarse a personas de diferentes contextos mediante acciones sencillas como escuchar, orar y ofrecer un mensaje de esperanza.
Su participación también deja una invitación a otros creyentes a mirar más allá de los espacios habituales de la iglesia y reconocer las oportunidades de servicio que existen en la comunidad. En actividades deportivas, iniciativas solidarias y encuentros cotidianos, una conversación puede abrir la puerta para acompañar a alguien que atraviesa una situación difícil.


Rotonda Jean Paul Genie con +10,000 Participantes se congregaron en la rotonda Jean Paul Genie, en Managua, para iniciar la carrera «Yo corro por ellas»
Fátima Méndez muestra su medalla tras completar la carrera
Kimberly Solís porta la pañoleta del Club de Guías Mayores y comparte un mensaje de esperanza en Jesús.
Hermanos Alvarado Aráuz (Héctor e Ingrid) promoviendo los ocho hábitos saludables como parte del mensaje de salud integral.
